En vano me quieren convencer, todo el tiempo, de infinidad de múltiples personas tengo que escuchar: ¡Madura! ¡Crece!
Y yo me pregunto: ¿Para qué?
Yo no quiero hablar de política o buscar algún puesto de poder para así remplazar mis ganas de vivir por ganas de mandar.
No me interesa acumular millones junto con estrés, impotencia sexual, traumas y sueños no cumplidos; no me interesa llegar al final de mi vida con inversiones y propiedades en lugar de desamores, aventuras y amantes.
Yo no quiero madurar, no quiero crecer...
Yo lo que quiero es que esta llama que pide mas y mas dentro de mi alma jamas se agote...
Lo que quiero son noches interminables, amaneceres en la playa, despertar rodeado de cuerpos cálidos y desnudos...
Quiero tardes de risas, noches de excesos y amaneceres de contemplación.
Quiero ver a mis hijos crecer, no una hora al día o un día a la semana... siempre.
Quiero llorar de amor y volverme a levantar para amar otra vez y así interminablemente.
Quiero esa aventura que te lleva mas allá, acantilados, mares, bosques y montañas.
Piramides, ruinas, misterios sin resolver. (Quiero ser abducido por vida extraterrestre)
Quiero contemplar la via láctea en esas noches en que sin motivo alguno me dan ganas de salir, y en mi motocicleta recorro caminos que no conocía mientras los únicos sonidos que me acompañan son el motor y mis pensamientos.
Quiero seguir saltando en paracaídas o de despeñaderos, seguir sintiendo la sensación de una ola de tres o cuatro metros impulsando la tabla en la que con trabajos me mantengo en pie y el choque de mi cuerpo en la arena al caer y luego el renacer cuando sales a la superficie y puedes volver a respirar.
Quiero noches de borracheras interminables: fiesta, música, drogas y amigos.
Despertar preguntándome como es que sigo vivo.
Quiero estos amores que matan, que aman tan intensamente que sientes que vas a perder la razón y esas peleas igual de intensas donde mujeres de verdad son capaces de asesinarte por celos o rabia y tienes que salir corriendo para conservar la integridad física, pero creanme... la reconciliación lo vale.
Quiero llorar hasta romperme y después volverme a armar.
Perversion y ternura, sexo y amor. Yo lo quiero todo.
Quiero llegar al final de mi vida satisfecho, cansado y feliz.
Porque parafraseando a Kurt Cobain:
Prefiero consumirme en un instante que desvanecerme lentamente.
Alfonso Aparicio.
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