Y como cada noche en soledad, estoy pensando en ti,
en lo bueno que sería tu compañía
y en lo malo que es estar aquí
rodeado solo de recuerdos y extrañándote a morir,
soñando con tu cuerpo, con tu risa, con tu pelo,
con el día en que por fin serás mía…
para no dejarte ir.
Y así, pensando en ti, se pasan las horas,
despido a la madrugada
con mi tonto devenir.
Te juro que no es nada extraño,
no soy ningún ermitaño,
solo es una noche más en soledad que estoy pensando en ti.