lunes, 26 de noviembre de 2012

Clímax

Como pudiera robarle al tiempo,
a Dios o a quien sea este momento,
prolongar este estado sino para siempre,
sí por unos dos o tres días,
y es que es justo ahora
en este breve instante unos segundos antes del clímax
donde quisiera decirte tantas cosas,
decirte que te amo,
pero decírtelo con ésta euforia que me arrebata los sentidos.
Decirte que me encantas,
que tu piel es la manta
con que quisiera cubrir mis ojos cuando estos ya no se abran.
Decirte que te quiero romper, rasgar, morder,
que quisiera fundirme en ti
pero entero hasta los huesos,
porque en este instante no me importa tu nombre o tus manías,
tus alergias o tu incansable terror por los insectos,
que ahorita solo eres tu, tu piel, tu amor, tu pasión y tus gemidos,
eres esos dientes mordiendo tu labio,
o el constante vaivén de tus pechos
que por momentos rozan los míos.
Eres Dios, la Virgen, el Cielo, el Pecado,
eres yo, yo soy tú, eres el eterno paraíso prometido,
eres tantas cosas y hay tanto que quisiera decir,
pero en eso llega el orgasmo
como un huracán dejando vacíos mis sentidos,
y no puedo hablar, no puedo pensar,
apenas soy consciente de que de algún lugar lejano
mi corazón reclama el esfuerzo aumentando sus latidos,
y te abrazo y se hace el silencio,
te miro y no se que piensas,
y cuando te alejas despacio de mí,
me pongo triste por las cosas que mi boca nunca te cuenta.