jueves, 30 de abril de 2015

Día del niño.

Los niños no quieren mas dinero o un mejor status, no piensan en términos del ¿que dirán? o de moda, un disfraz de princesa u hombre araña pueden ser usados perfectamente para cualquier situación.

Los niños no se preocupan del mañana y rápidamente olvidan el ayer, siempre que ven a algún amigo o familiar suyo después de un tiempo la pregunta obligada que les haces es: ¿te acuerdas de ...? Aunque de antemano sabes que no.

Los niños viven en un eterno ahora.

Los niños saben de prioridades, por eso se distraen tan fácil, ellos sopesan entre seguir estudiando historia o el fascinante vuelo de la mosca y toman la decisión correcta. Los niños se sorprenden, cuestionan y juzgan todo lo que les dices y todo lo que ven.

Viven así, sin filtro, sin limites, creyendo que todo es posible.

Viven aventuras fantásticas a diario, sin necesidad de ir a las Vegas o a Dubai, ahí en el corredor, en el pasillo de la casa o en el patio trasero son atacados por múltiples enemigos, piratas, maleantes, alienigenas o villanos y siempre salen vencedores.

Los niños viven como se supone deberíamos de vivir siempre, asombrados, sin rencores, sin cadenas al pasado y sin presiones por el futuro.

En un solo día un niño se puede carcajear mas que un adulto en un mes entero.

Qué maravilla... ¿No?

Pero de algún modo los convencemos de que tienen que crecer y dejar atrás su inmadurez, los obligamos a caer en nuestro mundo y los arrastramos lentamente a nuestra miseria.

De vez en cuando, nos encontramos con alguien que se ha negado a hacerlo por completo y lo llamamos "infantil" "desobligado" "inmaduro" "conformista" etc. Porque no podemos soportar que alguien viva así... Tan feliz.

Hoy 30 de abril es muy común que los adultos se sientan niños, suben su foto de infantes a las redes sociales y algunos mas aventurados se atreven a usar algún atuendo infantil. Pero solo es eso. 

A mis amigos los que han crecido y madurado les deseo en este día que puedan desaprender, involucionarse, echar el tiempo atrás y se liberen al menos por hoy de los complejos, de las obligaciones, de los horarios y las buenas costumbres.

Que hoy sean capaces de reír a carcajadas, de perdonar en minutos a quien les ha hecho daño, de imaginar tan fuerte las cosas que casi las puedan tocar.

Ojalá por un día pudieran mandar al diablo lo que los acongoja.

Y a lo mejor a alguno se les contagia la inmadurez para siempre y ustedes a su vez se la van contagiando a los demás... Y quizás así algún día en realidad tengamos un mundo mejor.

Feliz día del niño.

P.D 1,2,3 por mi y por todos mis amigos que están detrás del disfraz de adulto.

Alfonso Aparicio.