jueves, 5 de enero de 2012

DESPERTAR

El frío me despertó, la noche aun no se transformaba por completo en día, las calles permanecían en silencio todavía dormidas apaciblemente cobijadas por una manta de neblina y yo con la cabeza a medio funcionar trataba de reconocer donde me encontraba, quien era.

Siempre he sentido fascinación por ese breve instante al despertar en el que pareciera que reinician tu sistema operativo y por unos breves instantes eres incapaz de saber algo, tu nombre, tu especie, tu vida... Todo esta en blanco por unos microsegundos.

Y luego sin aviso el golpe de la conciencia, la memoria llega a ocupar su lugar reclamandolo violentamente.

Y así violentamente me recordé.. Me supe una vez mas.

En instantes recordé mi nombre, mi edad, mis triunfos, mis fracasos, mis compañías y mis soledades, mi risa, tu risa, miles de lagrimas derramadas, la noche pasada, la música, el alcohol, el cigarro, todo me golpeo tan de repente que el espanto me cubrió los ojos.

Maldito frío, realmente calaba hasta los huesos, se filtraba hasta el alma, el sol se rehusaba a despertar, mire el reloj.. 6.35 am.. Debería haber luz, pero no la había, seria que el mundo se había quedado suspendido o quizás yo no había despertado y seguía soñando?

Algo se movió a mi izquierda, una cascada de cabello cubría mi almohada, un cuerpo tibio se acerco mas a mi y su calor me reconforto inmediatamente.. La recordé.. No su nombre.. Pero si quien era.. Hermosa palidez que contrastaba con mi piel... Sonreí.

Me levante, encendí un cigarro y me puse a mirar por el ventanal, el sol aun débil ya mostraba su figura en el horizonte, los fantasmas de la madrugada se empezaban a retirar dando paso a la certezas de la mañana.

No es acaso este reinicio al despertar precisamente eso? La oportunidad de empezar de cero cada día? Y si no de cero si en definitiva nuevamente, no lo se...

Ella me llamo desde la cama, levantando sugerentemente las cobijas, apague el cigarro, volví a sonreír, supe que en la madrugada volvería a sufrir mis perdidas, mis viejos dolores, pero al menos por ese instante escuchando mi nombre en sus labios y bajo la incipiente luz de un nuevo día sentí las imperiosas ganas de volver a vivir.